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Primer Congreso de Tipografía

26.Junio.04 - 13:00 - Paco Fernández

Al-Kaun Al-Arabi, un ejemplo de tipografía
árabe compatible con tipografía latina

Introducción

Mil trescientos años antes del inicio de nuestra era, el pueblo fenicio suscitaba una verdadera revolución en la comunicación escrita con la creación del alfabeto. Desde su invención, y con sólo veintidós signos, todo lo que era capaz de ser imaginado o dicho podía ser ahora representado con mayor economía de medios. Una técnica muy diferente a la de la representación ideográfica desarrollada, más de tres mil años antes, por los sumerios y a la primera escritura cuneiforme, que obligaba a la memorización de los más de seiscientos signos que la componían. Aquel era, sin lugar a dudas, el comienzo de la democratización del saber a través de un alfabeto compuesto sólo por consonantes.

Pocos siglos después, y en los territorios de la actual Siria, entonces país de Aram, va a surgir un nuevo alfabeto muy próximo al utilizado por los fenicios, denominado —con toda lógica— Arameo, con el que se escribirán algunos de los libros del Antiguo Testamento. Un nuevo alfabeto del cual surgirá, tiempo más tarde, el griego, siendo, además, el precursor de las escrituras árabe y hebrea.

La primera inscripción árabe de la que se tiene conocimiento, la encontramos en una puerta del Santuario de Zabad, cerca de Alepo, de nuevo Siria, y data del año 512 de nuestra era. Por su parte, la primera obra literaria escrita en árabe es el Corán de Uthman, del año 651, encargado por el tercer Califa al que fue Primer Escriba de las Revelaciones del profeta Mahoma, Zayd Ibn Thabit. Un libro con vocación normalizadora que se difundirá por todos los territorios que entrarán en contacto con el Islam. Es, en esos momentos, cuando verdaderamente se inicia la gran expansión del alfabeto árabe por el mundo, influido a su vez por una religión que prohíbe la representación icónica de la figura humana, lo que permitirá el desarrollo de una caligrafía cuya perfección nos sorprende aún en la actualidad.

Pasados los siglos, el primer alfabeto árabe impreso se editará en Granada en 1505, formando parte del volumen de gramática Arte para ligeramente saber la lengua araviga, de Pedro de Alcalá, impreso por Juan de Varela de Salamanca. En dicho libro aparecen, en una misma página, todas las letras árabes y sus correspondientes nombres escritos encima de cada una de ellas en tipografía latina. A partir de aquí, y aunque con algunas limitaciones, el desarrollo de la tipografía árabe ha resultado similar al de los tipos latinos.

Coexistencia tipográfica árabe-latina:
una historia reciente

En 1985, en los comienzos de la era de tipografía digital, Kris Holmes, tipógrafo creador de la Isadora, Shanon, Lucida y Lucida Sans, realizó para esta última tipografía una completa adaptación para su uso con las escrituras árabe, hebrea, cirílica y griega.

Ya en 1998, tan sólo seis años atrás, el diseño de un logotipo en árabe compatible con uno en inglés produjo el diseño del tipo de letra árabe Al-Futtaim, realizado por Mamoun Sakkal, quien en el año 2000 también diseña el Arabtek, una tipografía visualmente compatible con el tipo Teknik. Este arquitecto, diseñador, calígrafo y tipógrafo sirio nacido en Alepo, que actualmente reside y trabaja en los Estados Unidos, ha diseñado además muchas versiones árabes de identificadores visuales en otros idiomas y escrituras, todas ellas procedentes de la escritura latina.

La aproximación formal de los tipos árabes a los latinos es un ejercicio principalmente causado por la actividad comercial y publicitaria. En los últimos tiempos han sido muchas las marcas occidentales que han arabizado su identificador y viceversa.

Al-Kaun al-Arabi: un tipo de nueva creación

La creación del tipo de letra al-Kaun al-Arabi (Arabic Univers, Universo Árabe) surge de una necesidad compositiva. El pasado verano, uno de mis clientes, la Fundación El Legado Andalusí, encarga a mi estudio de diseño, Granada Design, la maqueta de un catálogo sobre la exposición Triángulo de al-Andalus, a celebrar en Rabat. El diseño se realiza utilizando tipos de la familia Univers para títulos, subtítulos y demás elementos a destacar en la página, y una Garamond 3 a la que hay que añadirle ciertos símbolos diacríticos para utilizarlos en las transcripciones fonéticas de árabe. Una vez aceptadas las plantillas de diseño, la Fundación encarga la versión árabe del mismo libro, lo que origina la necesidad de encontrar similitud entre los tipos árabes a utilizar en la nueva versión árabe y los ya utilizados en la versión española.

En esta última, se había utilizado, como fuente para los titulares en páginas interiores, la Univers Thin Ultra Condensed (una variación de la Univers creada por Adrian Frutiger en 1957, un estándar de letra alta y estilizada, muy eficaz a la hora de componer secuencias de texto con un gran número de caracteres —sin que por ello se produzcan saltos de línea— que descargaba el peso final de los titulares aplicados a lo largo del volumen.

Como es bien sabido, el alfabeto árabe —o alifato— consta de un conjunto de veintiocho grafías que representan tan sólo las consonantes, aunque algunas de ellas puedan funcionar ocasionalmente como vocal larga dependiendo de la construcción fraseológica. De este número total, veintidós poseen hasta cuatro variantes, según su posición en la escritura de cada palabra: aislada, inicial, medial o final; y otras seis, solo variante aislada y final. Además, dicho alfabeto hace un frecuente uso de ligaduras —como la imprescindible lam-alef—, signos auxiliares: sukun, hamza, madda, wasla y tasdid, y finalmente vocales: fatha, kasra y damma —con o sin tanwin—, aunque éstas últimas se omitan generalmente en los textos impresos. Al conformar una escritura cursiva, la mayor parte de letras se escriben enlazadas. Estos rasgos característicos implican, con toda lógica, una gran complejidad a la hora de diseñar los tipos de letra en árabe común.

Por otro lado —y aun tratándose de un idioma muy fértil en estilos caligráficos tradicionales y endémicos—, el repertorio tipográfico en árabe no ofrece en la actualidad una variedad suficiente de formatos en aplicación digital, entre los que elegir a la hora de abordar una composición gráfica moderna, por lo que —tras las oportunas pesquisas documentales— se estimó más conveniente acometer el diseño integral de una nueva tipografía en árabe que, partiendo del trazado de la citada Univers Thin Ultra Condensed, nos ofreciera su misma funcionalidad y color.

Construida para su uso con la extensión ArabicXT, que permite a QuarkXPress componer (en su correcta dirección de derecha a izquierda) y editar textos en idioma árabe (sin necesidad de un sistema operativo ni de un teclado específico), la nueva al-Kaun al-Arabi utiliza un método de composición que se corresponde con el proyecto que el profesor marroquí Ahmad Lakhdar Ghazal presentó a la Academia de la Lengua Árabe de El Cairo en 1958. Esta propuesta está basada en el diseño de las letras regulares del alfabeto árabe con una forma simple para cada una de ellas, a lo que se ha de sumar el diseño de tres tipos de colas finales, que se añaden a las letras regulares y que permiten su uso como aisladas o finales.

Nuestro análisis previo del alifato tradicional nos llevó a integrar las veintiocho consonantes en dieciocho formas básicas que, mediante la adición de determinados puntos diacríticos, originasen el total de caracteres necesarios. Bajo esta primera consideración, pudimos sistematizar bastante el proceso de diseño ejecutivo.

La nomenclatura de las partes de las letras árabes no es una convención aceptada, aun así, existen propuestas, como la citada por Huda Smitshuijzen AbiFarès en su libro Arabic typography, que comprende las denominaciones: ojo, ojo de aguja, cabeza, hombro, nudo, diente, lazo, tallo, cuenco y cuatro tipos de cola.

Esta autora comenta en sus consideraciones generales sobre el diseño de tipos de letra árabes, que:

«Cualquiera que sea el propósito final de un tipo de letra, el ritmo visual se intenta basar en la armoniosa interacción entre las formas de las letras y espacios blancos que las rodean. En el orden constante de elementos, curvas y trazos, y en los movimientos lineales creados con la forma de los trazos de las letras. En tipografía, todos los elementos son independientes, y ellos pueden ejercer una considerable influencia unos sobre los otros y consecuentemente en la apariencia global de un texto. El diseño de tipos consiste en una colección de elementos abstractos integrados bajo un sistema visual, a fin de construir colectivamente una imagen coherente. Esto es a menudo el resultado de cuidadosas consideraciones que equilibran obligaciones pragmáticas de legibilidad y producción, con una personal investigación y visión».

En cuanto al nuevo tipo al-Kaun al-Arabi, el proceso de concepción y diseño ha sido como sigue:

Primero, definimos las alturas de ascendente, descendente, y de diente y lazo que nos vienen determinadas por los ascendentes, descendentes y por la altura ‘x’ del tipo Univers.

A continuación se establecen las proporciones entre anchura y altura de tipo, para lo que se aplican las propias de las mayúsculas de la Univers. Esta anchura superior de las mayúsculas nos vendrá mejor para intentar igualar la extensión de las frases en árabe y español, ya que las traducciones al árabe, normalmente tienen bastante menor cantidad de palabras que los originales en español.

Seguidamente, efectuamos una selección de glifos de Univers que nos puedan ser útiles a la hora de dibujar la colección propia de la al-Kaun al-Arabi. Serán éstos los que vayan a determinar el aspecto global de la nueva fuente. Aunque para cualquier modelo tipográfico en árabe los glifos que lo determinan pueden llegar a ciento treinta, la al-Kaun al-Arabi sólo ha precisado de ochenta para todas las letras sin ligadura.

Tras esta selección, trazamos nuevos glifos basados en los ya obtenidos, conformando así la totalidad de elementos que integrarán los diferentes caracteres de la fuente.

En ese momento procedemos a mostrar las letras dibujadas independientemente a personas conocedoras de la lengua árabe con objeto de comprobar los primeros trazados y corregirlos para conseguir la legibilidad necesaria.

En relación a su funcionalidad, no existe en el ámbito de la escritura en idioma árabe ningún sistema de prueba válido establecido para observar cómo se integran en su conjunto las letras, palabras o frases, tal y como sucede en la escritura latina, donde algunos tipógrafos sí que han publicado propuestas al respecto. Sin embargo, el sistema de palabras mnemónicas del alfabeto árabe, que ayuda a memorizar el valor numérico de cada letra, bien puede servir, aun no aportando un valor semántico a las mismas, como un test efectivo para frases, ya que contiene las veintiocho letras del alfabeto unidas en grupos que sí permiten ver cómo funciona el tipo.

En el caso que nos ocupa, y como prueba de legibilidad, se compusieron varios textos en árabe clásico que fueron leídos por varios arabo-parlantes y arabistas procedentes de diferentes países, entre esos textos cabe destacar el escrito por el pensador andalusí Ibn Jaldun a mediados del siglo XIV, cuya traducción viene a decir:

«La escritura constituye una destreza propia del género humano. Consiste en trazar unos signos que responden a las palabras que podemos oír. Éstas, a su vez, se relacionan con conceptos formados en el espíritu. Se trata pues de un código de comunicación secundario, posterior al lenguaje hablado. La escritura es una actividad noble, propia de las personas y que por ella se diferencian del resto de seres de la creación».

El resultado es un tipo de letra con un aspecto muy moderno, que mantiene ciertos rasgos tradicionales que la acercan bastante a la cúfica con un toque estilizado cercano a la thuluth, resultando de gran utilidad para la composición de títulos, frases entrelazadas o incluso logotipos. La al-Kaun al-Arabi, va a ser comercializada en breve por la empresa libanesa Layout Ltd., dentro de sus colecciones de tipografía árabe.

El estímulo aportado con la creación y próxima comercialización de la al-Kaun al-Arabi han motivado al estudio Granada Design para continuar, con esta línea de investigación, desarrollando tipos como el recientemente diseñado Talia Arabiya, una versión árabe de la Avant Garde Extra Light que se utilizará en la portada de otro libro. Hemos iniciado, además, un proceso complementario de estudio de caligrafías clásicas andalusíes y epigrafías presentes en los muros de los palacios nazaríes de la Alhambra de Granada para, en un futuro, poder generar nuevas propuestas de fuentes árabe en soporte digital, como la al-Hamra Cursiva.

Se trata de nuevos proyectos de diseño tipográfico, como el ya realizado con algunas versiones de cúifica cuadrada, con y sin signos diacríticos, sencillas, o con greca automática. Una de estas versiones compone, desde hace tan sólo unos meses, el identificador visual de mi estudio, Granada Design, un símbolo a ojos del profano que en sí mismo realmente es un logotipo sólo que en árabe, غرناطة تصميم, Garnata Tasmim.


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Segundo Congreso de Tipografía

24.Junio.06 - 12:00 - Paco Fernández

Introducción a la tipografía árabe
Vigencia del legado de Ibn Muqla en nuestros días

Al igual que a las letras latinas, tal y como publicaba Mallinkrot en su libro De arte typographica, a las letras árabes se les atribuyó un origen divino. Aunque la historia de la escritura desvela el verdadero origen y evolución de las diferentes escrituras hasta nuestros días, la utilización de la escritura como medio divulgativo de la «palabra de Dios» durante siglos nos ha acercado a este concepto de regalo divino. Y en el caso particular de la escritura árabe, ésta adquiere un sentido sagrado con el Corán. Hoy conocemos que las primeras inscripciones árabes datan del año 512 y que las primeras transcripciones de la «palabra de Dios» revelada al profeta Muhammad ocurren aproximadamente sobre el año 650 de nuestra era, fechas muy cercanas en el tiempo. También sabemos que el desarrollo de la escritura árabe se produjo con el objetivo de difundir el Corán. Por tanto, no era demasiado ilógico pensar en que Dios no sólo donara su palabra sino también la forma de escribirla.

En el principio Dios creó un punto de luz. Al mirarlo, éste se convirtió en un punto que comenzó a derramar tinta con la que la letra Alif quedó escrita. Una metáfora que bien expresa el paso del no-ser al ser, de lo inmaterial a lo material, de las ideas a la escritura. Un concepto metafísico en el que el alif representa el principio de la creación, un principio también aplicable a los números, dónde el punto que representa al cero —la nada—, se transforma en línea, el uno, la unidad. Además de representar el principio de la vida, el alif representa el eje del mundo. El eje de un círculo que regula las formas y proporciones de todas las letras del alfabeto, que permitieron la representación de las ideas mediante escritura, dónde lo inmaterial se pudo volver material. Un círculo que en sí mismo es otro concepto metafísico esencial, una forma simbólica de expresar la filosofía divina del Tawhid —la unicidad de todo lo existente—.

Los inicios de la caligrafía árabe: Ibn Muqla

Mis lágrimas forman líneas en mis mejillas
no es sorprendente, como una lágrima es Ibn Muqla.

Al-Qalqashandi, Egipto 1415

En el pasado, los escribanos o calígrafos, gozaban de un estatus social distinguido, llegando a desempeñar puestos importantes en la administración. Tal fue el caso de Abu Ali Muhammad Ibn Muqla, Bagdad (886-940), visir de tres califas abbasies (al-Muqtadir, al-Qahir y al-Radi) y creador de una serie de normas caligráficas que permanecen vigentes en nuestros días.

Ibn Muqla creó la llamada al-Jatt al-Mansub (الخط المنسوب) —la escritura proporcionada—, en la que el círculo encierra los trazados de todas las letras y el punto —romboidal— funciona como unidad de medida básica. Una norma sencilla que ha resultado vital en la historia de la caligrafía árabe, cuyos principios permitieron la rápida evolución de un rudimentario estilo cúfico hacia los más sofisticados estilos cursivos. Ibn Muqla definió al-Aqlam as-Sitta (الأقلام الستة) —las seis plumas—, seis estilos caligráficos regulados con una misma norma: Nasj (نسخ), Thuluth (ثلث), Muhaqqaq (محقق), Rayhani (ريحاني), Tawqi‘ (توقيع) y Ruqa‘a (رقعة). Estilos que perduran hoy día y que constituyeron un paso decisivo en la historia de la escritura árabe.

Ibn Muqla formuló, además, tres principios fundamentales para el correcto trazado de las letras del alifato. Nizam al-Da’ira (نظام الدائرة) —orden del círculo—, en la que todas las formas de las letras están inscritas y reguladas por el círculo. Nizam al-Nuqta (نظام النقطة) —orden del punto—, por la que el punto se convierte en unidad de medida para los diferentes estilos caligráficos. Por último, Nizam al-Tashaba (نظام التشابة) —orden de similitud— mediante el cual las formas de las letras y en especial sus partes, mantienen ciertas similitudes para ayudar a su eficaz diferenciación.

Víctima de una conspiración política, Muqla fue condenado, se le amputó la mano derecha y fue hecho prisionero. Ignorando la trascendencia de sus aportaciones a la escritura árabe, dijo: «He servido a tres califas y he copiado dos veces el Corán. Ahora, me cortan la mano como si fuera un vulgar ladrón». Al tiempo, hizo llegar al califa al-Radi una misiva: «No es impedimento que a un visir le falte una mano, te atas el cálamo y escribes…» Tras esto, le cortaron la lengua y lo trasladaron a una celda oscura en la que murió de sarna.

Desafortunadamente, al parecer, ningún trabajo original de Ibn Muqla ha sobrevivido, pero sí su influencia —sólo existen dos copias de diez páginas de los manuscritos de Ibn Muqla, realizadas por Mohammed al-Chaf‘ai en la Biblioteca Nacional de El Cairo y en la Biblioteca Nacional de Túnez—. Refinando los métodos inventados por Ibn Muqla, y dedicando a la escritura gran elegancia y esplendor, Ibn al-Bawwab —importante calígrafo que creó una decena de estilos caligráficos (m. 1022)— copió el Corán en letra cursiva más antiguo que se conoce que data del año 1001. Numerosos calígrafos desarrollaron su trabajo a partir de los principios instaurados por Muqla.

Los estudios de Muqla, constituyeron un paso decisivo en la historia de la escritura árabe. Ignoramos la trascendencia de estos principios en el mundo occidental, pero resulta curioso que cinco siglos más tarde, en el Renacimiento, se formularan principios similares para las letras latinas, como los propuestos por Geoffrey Tory (1480-1533) en su Champfleury, publicado en 1529, donde las letras latinas aparecen reguladas por las formas de las letras «I» y «O» (curiosamente, alif y círculo), y dónde establece también similitudes entre las partes de las letras. Luca Paccioli (1445-1514) en su Divina Proportione, Venecia 1509, Giovanni Rosso (1557-1595) para la Theroica et practica de modo scribendi fabricandique omnes litteratum species de Segismondo Fanti, Venecia 1514, y Durero (1471-1528), en su Underweysung der Messung, Nuremberg 1525, habían definido ya las letras del mismo modo, reformulando entre todos lo que hoy día conocemos por letra romana, una escritura que forma parte de nuestra cotidianeidad ya que las flexibles características formuladas por los renacentistas —y presentes ya en la obra de Muqla— resultaron totalmente aplicables a la tipografía.

De la caligrafía a la tipografía árabe

Algunos años antes de estas formulaciones renacentistas, Johannes Gutenberg (1397-1468) inventaba un sistema de impresión basado en tipos móviles que constituyo el inicio de la gran difusión de la sabiduría escrita. En 1450 imprimía su celebre Biblia ladina, impresa en caracteres góticos. En esa época, en Europa se comienzan a establecer multitud de talleres de impresión, sobre todo en Alemania e Italia. La verdadera democratización de la cultura viene de la mano de Aldo Manucio, que diseña el “libro de bolsillo” con lo que las obras impresas por él y por sus seguidores son de fácil adquisición por resultar económicas, en contraposición con los libros de gran tamaño y coste que estaban habituados a imprimir entonces.

Es en 1486 cuando se imprime el primer libro que contiene páginas impresas con tipos móviles árabes. Peregrinatio in Terram Sanctam, la obra de Bernhard von Brevdenbach impresa por Erhard Reuwich en Mainz es también la primera “guía para el viajero” impresa en Europa. Ambos viajaron entre abril de 1483 y enero de 1484 a Tierra Santa, pasando por Venecia, Corfú, Creta y Roda hasta llegar a Jerusalén.

De un taller tipográfico granadino surge el segundo libro impreso en el mundo con tipografía árabe. Juan de Varela de Salamanca imprime para Pedro de Alcalá el libro Arte para ligeramente saber la lengua arauiga. Los tipos móviles de madera de Juan de Varela, aunque rudimentarios como los de la época (muy similares a los de Reuwich y Tory), configuran un alifato cúfico magrebí muy interesante.

Ya en el siglo XVI continúan apareciendo obras impresas en árabe cuyo fin es divulgar la palabra del Dios cristiano a los árabes. El Kitab Salat al-Sawa’i —Libro de horas— es el primer libro realizado ya con tipos de metal e íntegramente en léngua árabe. Impreso en 1514 por Gregorio de Gregorii en Fano, Italia. Es un libro de ritos litúrgicos cuyo fin era la divulgación del cristianismo en Oriente Medio. Hay investigadores que piensan que el autor de dichos tipos móviles de metal fue Francesco Griffo, el mismo que proporcionaba los tipos latinos a Aldo Manucio y que fue autor de la célebre tipografía Bembo (realizada para la edición de uno de los libros de Pietro Bembo), unos de los tipos más comúnmente utilizados en nuestros días.

El primer Corán impreso con tipos móviles fue realizado también en Venecia por Alessandro Paganini en 1537. Una clara muestra del espíritu divulgativo del renacimiento italiano en una edición excepcional que se creyó perdida, bajo el rumor de que había sido destruida, al igual que los tipos que se utilizaron en su impresión.

En este punto, podemos decir que se cierra el círculo evolutivo de la caligrafía hacia la tipografía —de nuevo con la “palabra de Dios revelada”–—, aunque, esencialmente, este cierre no ocurre hasta principios del siglo XVIII cuando los primeros talleres de impresión se fundan en Líbano y Siria. Muestra de esta época es el Kitab mizan al-zaman wa quistas abadiyat al-insan o Balance de tiempos y equilibrio de la eternidad del hombre, impreso en Libano en 1734, en el que se traduce la obra moralista de un jesuita español.

Hasta entonces, el diseño de tipografías árabes y la impresión con ellas era una actividad realizada en occidente por occidentales. No fueron pocos los tipógrafos que diseñaron tipos árabes. Geoffrey Tory, Luca Paccioli, Robert Granjon, Guillaume Le Bé, Thomas Blyth o Johann Michael Fleischman entre otros, incluyeron en sus obras specimens tipográficos árabes (hojas de muestra con todos caracteres árabes impresos) de tipografías diseñadas por ellos mismos, pero quizás ha sido Giambattista Bodoni quien realizó el trabajo más interesante en ese aspecto. En su Manuale Tipografico, impreso en Parma en 1818, dos años antes de su muerte, reproduce no sólo muestras de tipografías árabes, sino de casi todas las escrituras del mundo.

La tipografía árabe como proyecto propio

Granada Design es un estudio de diseño dirigido por el autor de este artículo que está especializado en edición y diseño gráfico en lengua árabe.

Para uso propio, desde el año 2000 diseña tipografía árabe compatible con tipografía latina y tiene abiertas tres líneas de investigación para la realización de colecciones de tipos de letra árabes que son:

Khatt al-andalusi

Esta colección de tipografía árabe se inspira en las caligrafías de los manuscritos de época andalusí. A esta colección pertenecen las tipografías Jaldún y Qandusi, que se basan en las propias caligrafías de Ibn Jaldún y de al-Qandusi, respectivamente.

Tiba‘a al-arabi

Esta segunda colección de tipografía árabe en la que se está trabajando. Reproduce y recrea tipos de letra de madera y metal de los inicios de la era de la imprenta. A esta colección pertenecen la tipografía Varela —inspirada en los tipos de madera del libro impreso en 1505 en Granada por Juan de Varela de Salamanca Arte para ligeramente saber la lengua arauiga de Pedro de Alcalá— y la tipografía Buduni —recreación de los tipos de metal utilizados por Giambattista Bodoni para su Manuale Tipografico en sus páginas de lenguas escritas con escritura árabe.

Fuentes de al-Andalus

Es un proyecto de diseño de fuentes tipográficas árabes basadas en las inscripciones de la época árabe en España. Las epigrafías de la Alhambra de Granada, Madraza de Granada, Mezquita de Córdoba, Madinat al-Zahra, Real Alcázar de Sevilla, Aljafería de Zaragoza entre otras, han servido de inspiración para la realización de una amplia colección de tipos de letra utilizables en PC. Para la colección se han localizado monumentos y piezas de museo existentes en las ocho provincias andaluzas, Extremadura, Ávila, Toledo, Murcia, Alicante, Valencia, Castellón, Palma de Mallorca, Tarragona y Zaragoza.

Para muestra de dichos tipos de letra, se está realizando un libro en el que aparecerán fotografías y comentarios de algunos detalles de los propios monumentos, textos explicativos del proceso de diseño de cada uno de ellos, así como ejemplos de utilización de los tipos de letra mediante frases y textos en árabe.

El proceso de trabajo consiste en el redibujado de inscripciones, caligrafías y tipografías a partir de fotografías, calcos y reproducciones. A partir de ahí se separan las diferentes letras que las componen y se procede a una selección de las más adecuadas para trazarlas y someterlas a los principios de Ibn Muqla citados anteriormente en pro de favorecer una mayor legibilidad sin que pierdan las características particulares y diferenciadoras de cada uno de los estilos.

El proyecto pretende realizar tres colecciones de tipos de letra cúficos y cursivos complementados con una serie de ligaduras automatizadas, además de símbolos inspirados en la ornamentación floral o geométrica presente en los citados monumentos que sirven como herramientas para el diseño gráfico y edición en lengua árabe.

Bibliografía:

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Ibn Khaldun; The Muqaddimah: An Introduction to History.
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Kilgour, Frederick G.; The Evolution of the Book.
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Schimmel, Annemarie; Islam: An Introduction.
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VV. AA.; Islamic calligraphy: sacred and secular writings.
Zaid al-Din, Naji; Badia‘ al-Khatt al-Arabi.

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Estudio de la inscipción cúfica de la puerta del Maristán

Edificio granadino del siglo XIV desaparecido en la actualidad.

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Nueva tipografía en
proceso de diseño

Kitab font

¿Cómo se obtienen las ideas?, ¿existe alguna técnica o truco para conseguir las mejores?.

Pues yo diría: ni idea...

Pero a veces, cuando menos te lo esperas, allí la tienes, muchas personas siempre tienen a mano algo para apuntar, esbozar..., invadidos por el miedo a perderla.

Una buena técnica es mirar. Ver qué hace la gente por ahí.

Aunque alguien piense que inspiración y copia son términos parecidos.

Hace unos días, encontraba este trabajo del diseñador iraní Farhad Fozouni. Su dirección de internet es:

farhadfozouni.com
Desde aquí mi enhorabuena, una labor admirable.

Por cierto, kitab significa libro en árabe.

Al-Ya‘faria cúfica

Fuentes de al-Andalus

Su diseño está basado en las inscripciones cúificas del Palacio de la Aljafería de Zaragoza.

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