La desaparecida inscripción cúfica del Maristán de Granada

El Maristán de Granada fue el primer hospital del que se tiene referencia en Al-Andalus, es decir, el primer hospital de occidente. Fue construido por Muhammad V, al-Gani bi-llah, en 1367 a la orilla del río Darro, frente a la Alhambra con el propósito de atender a enfermos físicos y mentales sin recursos, tal y como cita la inscripción fundacional de su puerta, único elemento que se conserva de su portada que junto con los leones de su alberca que se conserva en el Museo de la Alhambra.



Fueron los reyes católicos los que mandaron derribar los muros de separación de las habitaciones y de hacer un nuevo cerramiento a la vez que decorarlo con grandes escudos para un nuevo uso del edificio, la Casa de la Moneda, hasta 1698. Fue adquirido por los frailes Mercedarios Descalzos que lo vendieron de nuevo en 1748 a D. José Merchante, industrial de vinos, y el edificio consta como industria a finales del siglo XVIII. Posteriormente se cita este inmueble como albergue de vecinos y prisión a principios del siglo XIX. en 1841 se subasta y en 1843 su propietario D. José López pide licencia para su derribo que se produjo apresuradamente antes de que cumpliera el plazo para posibles reclamaciones en contra, hecho fue denunciado el 24 de julio de 1843  por el periódico El Grito de Granada. Su portada se mantuvo hasta que se desmontó unos años más tarde, puesto que hay constancia de su existencia en el libro Manual del artista y del viajero en Granada de José Giménez-Serrano, publicado en 1846.

Tras su uso como prisión y patio de vecinos, a mediados de la década de los setenta del pasado siglo el edificio fue declarado en ruinas y cerrado, encontrándose hoy día en estado deplorable.


Estudio de la inscripción cúfica de la portada del Maristán

Justo al finalizar la revisión de este artículo, comenzando otra investigación, me acabo de encontrar casualmente con una reproducción de la fachada del Maristán publicada con anterioridad al primer documento del que tenía constancia, de 1858 nos adelantamos a 1841, concretamente al libro de Philibert Girault de Prangey, Essai sur l‘architecture des arabes et des mores, donde en la lámina 24 aparece una perspectiva de monumento en cuestión firmada por el propio Prangey y litografiada por Leon Augusto Asselineau.

Façade de la maison appelée Casa de Moneda, à Grenade, Philibert Girault de Prangey, Essai sur l‘architecture des arabes et des mores, 1841.

Las restantes imágenes que se conservan de dicha portada son trabajos de Francisco Enríquez y Ferrer, arquitecto, restaurador y académico, Juan de Dios de la Rada y Delgado, abogado, archivero, arqueólogo, numismático, orientalista y autor literario y Miguel Pineda Montón, pintor, miniaturista y profesor de la Escuela de Bellas Artes de Valencia y de la de Artes y Oficios de Madrid. Tanto Rada y Pineda eran de origen almeriense.

Algo curioso es que estas imágenes aparecen impresas en París en 1858 mientras que en España se publican en 1873.


Hospital árabe en Granada, dibujado por Francisco Enriquez y Ferrer con datos tomados ante la inminente demolición, L’Architecture du V au XVII Siècle, Jules Gailhabaud, París, 1858.

Portada árabe de la casa llamada de la Moneda, Manuel Pineda Montón, 1873.

 Portada de la Casa conocida vulgarmente por de «La Moneda» (Granada) por Juan de Dios de la Rada y Delgado en Museo Español de Antigüedades, Tomo II, 1873.

Puerta de la Casa de la Moneda por Manuel Obrén, publicado en Estudio desciptivo de los monumentos árabes de Granada, Sevilla y Córdoba por Rafael Contreras, 1878.

Portada de la Casa de la Moneda, en Museo Granadino de Antigüedades Árabes, Antonio Almagro Cárdenas, Granada, 1886. Maqueta realizada por un anónimo «inteligente arquitecto, y muy conocedor del estilo árabe», op. cit.

Reproducción de la portada del Maristán de Granada realizada a escala natural (4,51 x 6,64 m.) que se conservaba en el Patio Árabe del Museo Arqueológico Nacional de Madrid. 


Dintel de la puerta de entrada al Maristán según Francisco Enríquez. 1858.
La parte rayada de la inscripción cúfica era la existente cuando se derribó el edificio.

Fuentes documentales

Francisco Vermudez de Pedraza, Historia Eclesiastica…, 1638

La cafa de la moneda labrò el Rey Abi Abdeli, aurâ quatrocientos años, para cafa de locos, como parece por ella, y lo manifiefta el letrero Arabe que tiene fobre fu portada: afsilo dizen los que le han interpretado en nueftro vulgar. Tiene vn grande eftáque en el patio con dos leones en medio del marmol bláco de extraordinaria grandeza, que vierren agua por la boca. Otros dizen, que fue tambien cafa de moneda en tiempo de Moros. La variedad nace de la difcordia de los interpretes de la infcripcion Arabe, fi no es que los Moros tengan vnos mifmos terminos para finificar cafa de locos y cafa de moneda (?)

Padre Juan de Echeverría, Paseos por Granada y sus contornos, 1764.

Forastero— Y unas como letras, que hace la labor de ladrillo, que está por debaxo, qué dice? son letras?
Granadino— Sí, señor, y se leen así: No vence sino Dios.
Forastero— Qué esto es bueno?
Granadino— Y cómo que lo es: ellos tienen un altísimo concepto de Dios; pero luego lo echan á perder.

Philibert Girault de Prangey, Essai sur l‘architecture des arabes et des mores, 1841.

ARCHITECTURE MORESQUE
Une autre construction Moresque, près du Couventde la Conception , appartient , si l‘on s‘en rapporte à l'inscription traduite par Echeverria (1), au règnede Mohammed V, et la façade, partie la mieux conservée, ne nous semble pas, d'après le caractère de ses ornements etdesessculptures, contredire cette supposition (à la fin, Planche 24 , Nº 3). Suivant Pédraza, cet édifice, appelé aujourd‘hui Casa de Moneda (Hôtel de la Monnaie), avait cette destination au temps des Arabes; mais il fait observer en même temps que son nom Arabe signifie également Maison des Fous (2). De son côté, Echeverria n‘admet ni l'une ni l'autre supposition, et prétend, à son tour, que c'était un hôpital pour les pauvres infirmes.

Quoi qu'il en soit de cette question, que terminera peut-être: un jour l'explication complète de l'inscription Arabe sculptée sur une table de marbre, au-dessus de la grande porte, nous remarquerons particulièrement, dans cet édifice, quelques restes de décorations en stuc, de portes et de plafonds en bois, et les fragments de deux lions énormes, en marbre, d‘une meilleure exécution que ceux de l‘Alhambra, mais ayant avec eux des rapports de forme et de style: ils lançaient l‘eau dans un grand bassin placé au centre du Patio .


(1) Paseos por Granada, tome I, page 17 .
(2) PEDRAZA, Hist. Ecclesiastica, etc. de Granada, pag. 11, verso. 


PLANCHE 24. DÉTAILS DIVERS, ETC., A GRENADE.
Nº 3. Façade de la maison appelée Casa de Moneda, à Grenade. Cette façade avait sans doute un avant-toit saillant semblable à ceux que nous pré sentons Nos 1 et 2, mais il a disparu à travers les réparations nombreuses qu'a subies cette maison . L‘inscription arabe, dont nous regrettons de n‘avoir point relevé une copie, occupe tout l‘intérieur de l'arc principal au-dessus de la porte, dont on ne voit dans notre planche que le haut de l'ouverture; la décoration de la partie inférieure de cette façade a complétement disparu. L‘arc très-caractérisé dont nous venons de parler, rappelle celui de la jolie Porte du Vin, Atlas, etc., GRENADE, Planche 10; et avant de connaître même l'inscription qui en attribue la construction à Mohammed V, en 1376, nous l'avions supposé devoir appartenir, comme la Porte du Vin , à la der nière époque de l'architecture Moresque, où l'on remarque déjà, ce nous semble, quelque exagération dans les formes des ornements en général, et principalement dans celles des arcs. Ces avant-toits saillants laissent peu de doute à l' égard des anciens toits des galeries des Cours des Lions et de l‘Alberca, qui devaient se terminer d 'une manière à peu près semblable; on est d‘autant plus disposé à le penser, que la couverture actuelle, bien que grossièrement exécutée, a conservé cette disposition première, et que, d'autre part, il existe encore diverses pièces de bois sculptées qui faisaient partie de ces avant-toits mêmes. Nous en avons donné quelques-unes, Atlas, etc., GRENADE, Planche 25, a, b; et nous ajoutons ici les fragments de deux autres, sous le N° 4.

R. Monsaló, Guía del viajero en Granada, 1872.

Casa de la Moneda ó del Árabe
Fué un establecimiento construido y dotado con munificencia por Mohamed V para asilo de mendicidad y enfermos pobres en el barrio de Haxarix; hoy se halla enteramente destruido y es solo un juego de pelota.

Juan de Dios de la Rada y Delgado, Museo Español de Antigüedades, 1873. 

Hoy sólo resta de aquellas importante obras, casi más que el recuerdo: el hospital se encuentra totalmente destruido. En el área que ocupaba el gran patio del estanque, hemos alcanzado á ver juegos de bolos y pelota; en los restos de sus aposentos, completamente destrozados, un pobrísimo teatro; en los antiguos baños, sucio lavadero público; y la bellísima portada del hospital, no mucho tiempo después de haberla copiado el autor de estas líneas, como si presintiera el próximo fin de tan notable obra de arte, cayó casi toda demolida por bárbara piqueta, salvándose por ventura escaso resto en que se conserva parte de las bellísimas labores destruidas, lo suficiente para juzgar el mérito de aquella obra, y para testimonio acusador contra sus incalificables destructores.

[…]

Siguiendo la dirección que hubieran tenido las dovelas de este arco recto ó adintelado que forma la puerta, hay en dicho tímpano unos trazos de alto relieve, hechos también como todo el adorno de la portada con ladrillos cortados, los cuales parecen formar caprichosísima labor de angulosas y quebradas líneas, en las cuales, sin embargo, el artista granadino grabó el lema distintivo de los naseritas.

Difícil es rastrear á través de aquellos desfigurados trazos los caracteres cúficos de la inscripción; pero aunque sin razonar su interpretación ya la indicó el célebre P. Juan de Echevarría en sus paseos por Granada (1), y ha venido á confirmarla, tras su detenido estudio, el sabio académico y docto orientalista nuestro querido y respetado amigo el Excmo. Sr. Don Eduardo Saavedra. Esta inscripción, según las acertadas observaciones de tan ilustre académico, está escrita en carácter cúfico rectangular, inventado por los arquitectos árabes en la Edad-media para aplicarlo á las labores de mosáico. Tiene la particularidad de leerse lo mismo al derecho que al revés, por los trazos de relieve, ó por los claros, que son los que en el dibujo que acompañamos adjunto, forma los llenos ó los blancos.


Esta circunstancia es la que ha permitido leerla y restaurarla, porque sin ella es tal su complicación y los trazos sobrantes que tiene, que ni aun con la lección del P. Echevarría se podría encontrar la divisa granadina, con ser tan común y lo primero que se busca en los rótulos de la Alhambra. Su interpretación es
ولا غالب الا الله ىع
«No hay más vencedor que Dios excelso.»

Es de notar que la abreviatura ىع (excelso) se suprime en las copias cúficas de esta empresa, y se vé sólo en las nesjíes, á pesar de lo cual se encuentra en ésta.

La restauración que para explicar la lectura se ha hecho y que aparece en el dibujo anterior, se ha practicado observando escrupulosamente las leyes de la simetría y el trazado de la cuadrícula: las extremidades ofrecen menos seguridad de haber acertado por completo. Lo existente va señalado más oscuro y lo supuesto con media tinta.

Esta inscripción no debe ser original, sino copia de otra que estuviese en la jamba de una puerta ó ventana, donde pudiera disfrutarse de su doble lectura, y donde los azulejos cuadrados de dos colores formasen las dos leyendas, que se compenetran á modo de laberinto. En la que hoy nos ocupa, por su posición en el tímpano de la puerta, la segunda leyenda, la de los claros, está inutilizada, pues queda al revés para todo espectador, y además, no resulta sino de los huecos del ladrillo y pierde su efecto. Además, el constructor la colocó como si ignorara ó no hiciera caso de esta propiedad, porque corrió toda la figura un lugar á la izquierda del que mira, descentrándola y suprimiendo una tira blanca que le parecería inútil y que es parte del و blanco.

Algunos cuadritos puso también demás: el Sr. Saavedra ha quitado dos, absolutamente incompatibles con el sentido claro de la inscripción, y que conocerán nuestros lectores comparando el dibujo anterior con la lámina. También la simetría de los blancos y llenos pedía esa supresión.

La inscripción original debió á su vez ser imitada de otra llena de adornos carmaties de menos relieve, y acaso los pondrían de color distinto; pero al hacerlo en el ladrillo resultó la superabundancia de trazos que se observa, y hace dudar al pronto si es letrero o greca.

El efecto de toda aquella combinación de líneas generales y ornamentales, tan sencilla y tan complicada al mismo tiempo, de tan difícil facilidad forma uno de los monumentos más puros y característicos del arte granadino, pudiendo nuestros lectores comprobar la verdad de nuestro aserto con la lámina que acompaña á esta monografía, en la que procuramos reproducir con la mayor exactitud hasta los menores detalles de aquel monumento que formó la portada, en tiempos más bonancibles, del caritativo establecimiento edificado á la orilla del Darro por Mohammad V Alganí bil-lah (el contento don Dios).

(1) Forastero- —Quedo entendido: y unas como letras, que hace la labor de ladrillo, que está por debajo, ¿qué dice? ¿Son letras? Granadino. —Sí, señor; y se leen así: No vence sino DiosForastero- —Qué esto es bueno? Granadino. —Y cómo que lo es: ellos tienen un altísimo concepto de Dios; pero luego lo echan á perder. (Paseos por Granada, por el P. Juan de Echevarría. Tomo I, pág. 49.)

Antonio Almagro Cárdenas, Museo Granadino de Antigüedades Árabes, 1886. 

La acción del tiempo había mermado, sin embrago, grandemente en la época á que nos referimos, las bellezas del pórtico. Sus adornos, destruidos en parte se hallaban y ocultos en la parte bajo el musgo y la yedra. Su vetusto portón ostentaba muestras de haber sido varias veces reformado por manos profanas. La inscripción cúfica que adornaba el dintel había sufrido grandes mutilaciones. Á pesar de todo, aun se podía formar juicio exacto de lo que fué el pórtico en su primitivo estado. Es más, el transcurso de los siglos, al marcar en él su huella de tal suerte, le había realzado con ese indecible atractivo que ofrecen los restos de pasadas edades.

El lápiz y el pincel se ocuparon varias veces en copiar las bellezas de esta hermosa portada (1) y á ello debemos el poder reconstruirla tal y como se hallaba antes de su demolición. También fué reproducida en relieve por un inteligente arquitecto, y muy conocedor del estilo árabe, que formó una preciosa reproducción, de la cual está tomada nuestra fotografía que, por la perfección del modelo, produce el efecto mismo que si hubiera sido sacada directamente del original.
En la fotografía á que nos referimos, la portada de la Casa de la Moneda aparece tal como fué, rica en adornos y de elegante y original diseño.

[…]

En esta parte merecen especial atención las dos fajas verticales de cada uno de los lados, cuya labor llenan exágonos truncados al entrelazarse y circunscribirse; y sobre todo, el gran rótulo que sobre la puerta corre horizontalmente.

Está formado el rótulo á que nos acabamos de referir con gruesos caracteres cúficos que asemejan las dovelas estriadas de un dintel y se hallan tan prolijamente combinados que, á primera vista, más que inscripción, como lo es, parece una greca de complicadas labores. Era esta en el original obra de agramilado, y aunque no se conservara íntegra cuando se copió antes de ser demolido el edificio, ha podido fácilmente reconstruirse. El texto del letrero no es otra cosa que el lema de los Alahmares ولا غالب الا الله «Solo Dios es vencedor», con tal artificio dispuesto que puede leerse lo mismo en sentido natural, en cuyo caso las letras son de relieve, que invirtiendo la inscripción, y entonces forman las letras los mismos huecos del agramilado. Este epígrafe es uno de los más curiosos é interesantes que nos ha legado la habilidad y especial maestría de los alarifes granadinos, y la más peregrina de cuantas combinaciones se han formado con el conocido mote de los Beni Nazar.

Respecto á su traducción, ya la hizo el P. Echeverría en sus Paseos por Granada y también la ha rectificado el distinguido orientalista D. Eduardo Saavedra, quien afirma, y con razón, que al final del letrero se halla la abreviatura تعالى (excelso) de que carecen otras inscripciones cúficas de este mismo texto, y no falta nunca en las de caracter nesgui (2).

(1) Varias copias se hicieron de la hermosa portada, poco antes de su demolición. La mejor de ellas fué la que sacó un señor Pineda, hábil artista, del que se conservan muy buenos dibujos de diversos edificios de esta ciudad. Esta copia es la que sirvió, según hemos oído, al Sr. D. Juan de Dios Rada para trazar el croquis del hermoso cromo que ilustra su artículo, en el Museo español de antigüedades, y parece se conservó durante algún tiempo en la Escuela de Bellas Artes, de donde después ha desaparecido. El actual director de dicho establecimiento, D. Manuel Obren, también sacó una copia al lapiz que regaló al malogrado Fortuny, y otra más pequeña que ha servido para el grabado que ilustra el párrafo relativo á este edificio, de la obra de D. Rafael Contreras. También hemos visto un hermoso cuadro al óleo que posee D. Ramón Córdoba, y conviene exactamente con los demás dibujos y copias que hemos citado. El referido cuadro lleva como firma la cifra A y fué hecho, según nota que aparece al pié, en el año de 1842.

(2) Véase la monografía de D. Juan de Dios de la Rada sobre este mismo monumento. Museo español de antigüedades tomo II.

Manuel Gómez Moreno, Guía de Granada, 1892.

«En 1843 fué demolida, excepto una parte de su admirable portada, que también desapareció á pocos años; era ésta de ladrillo cortado, en el dintel de su puerta veíase el lema “Solo Dios es vencedor”, en caracteres cúficos, de modo que podía leerse hacia arriba y hacia abajo, siendo de notar que la misma inscripción en idéntico estilo aparece escrita cuatro años antes en la fachada del alcázar de Sevilla, circunstancia que apoya la idea de que artífices granadinos lo decoraron.»  (Ilustración de De la Rada y Delgado).

Leopoldo Torres Balbás, Crónica arqueológica de la España musulmana, 1944.

A los lados de la puerta, y salvando un zócalo, que en los dibujos de Enríquez se representa de ladrillo al descubierto, extendíase una decoración de otros recortados o tallados dibujando una traza geométrica, dentro de una doble cinta entrelazada, que limitaba también el dintel por su parte alta. En éste, con el mismo material, se dispuso una inscripción en letras cúficas rectangulares de relieve que, como si fueran grecas, formaban ángulos rectos, según un tipo epigráfico muy frecuente en oriente (1). Echevarría y Saavedra, entre otros, afirman que la referida inscripción reproducía el lema de los nazaríes: —«No vence sino Dios»—, y que lo mismo podía leerse hacia arriba que hacia abajo, es decir, por las letras de relieve que por los claros en ellas (2).

(1) Se llama cúfico rectangular un estilo epigráfico en el que las letras cúficas se estilizan hasta convertirse en trazos rectos verticales y paralelos horizontales, con supresión de toda curvatura. En la inscripción del maristan los trazos verticales de las letras siguen la inclinación de las juntas del dintel adovelado, por lo que los ángulos que forman con los trazos horizontales no son rectos. Una inscripción semejante hay en la fachada del palacio del rey don Pedro, en el Alcázar de Sevilla, obra de 1364, casi contemporánea, por tanto, de la granadina. Otra, también de letras cúficas rectangulares, bastante raras en Occidente, se ve en un muro de la mezquita de Sidi Abu Medin, de Tremecén, erigida en el año 739=1339. Está formada por trozos de cerámica verde incrustados en el ladrillo (Les monuments arabes de Tlemcen, por MM. William y Georges Marçais, Paris 1903, p. 263).

(2) Echevarría, Paseos por Granada, t. I, p-49; Rada y Delgado, Portada de la casa conocida vulgarmente por de la Moneda en Granada, p. 66. Rada dice que la lectura de esa inscripción se debe a don Eduardo Saavedra.

Mariano Martín García y Juan Antonio García Granados, El Maristán de Granada tras el hallazgo de sus restos, 1979

La portada (1), ricamente decorada, estaba constituida por un paño rectangular, de medidas 6,60 m. de altura por 3,70 m. de ancha, estando dividida en dos cuerpos, de casi iguales dimensiones, por una imposta corrida de ladrillo, formada por un filete y una nácela, que descansaba sobre pilastras del mismo material.

[…]

Sobre la puerta y rodeada de la misma doble cinta existía una inscripción en relieve, siguiendo la dirección de las dovelas del arco, hecha con ladrillo recortado, en letras cúficas rectangulares (2) , que reproducía el lema de los nazaritas y que segÚn D. Eduardo Saavedra decía: 11 No hay más vencedor que Dios excelso", pudiéndose leer h acia arriba o hacia abajo, o sea, por las letras en relieve o por los claros que quedaban entre ellas.

[…]

La portada es la única parte del edificio musulmán de la que conocemos dos versiones diferentes, debidas a Enríquez y De la Rada Delgado, y nunca mejor dicho lo de diferentes, pues excepto en rasgos generales las divergencias entre ambos dibujos son tales que hacen que tengamos que acudir a otros recursos para discernir cual pudo ser el aspecto real de aquella.


Portada del Maristán con las comparativas de las rasantes representadas por Rada y Delgado y Enríquez.

El dibujo realizado por De la Rada Delgado muestra mayor realismo en sus detalles, dándonos datos sobre su estado de conservación que coexisten en Enriquez, cuyo trazado es una reconstrucción total, lo mismo en la fachada como en la sección longitudinal. Ya Torres Balbás señaló que Enriquez debía haber completado en los planos de conjunto «partes y elementos. desaparecidos ya entonces». En efecto, resulta increíble que un edificio del que se afirmaba que estaba «de tal modo ruinoso, que ha llegado al estado de que de un momento a otro se desplome» y que «ha desaparecido casi todo lo que constituía su mérito y el resto no se puede sostener», presentara el aspecto con que se muestra en los referidos dibujos, con todas las reticencias que estas afirmaciones puedan sugerir teniendo en cuenta su procedencia (3). Su utilización como Casa de la Moneda, casa señorial, convento o casa de vecinos y almacén de vinos, implica necesariamente una serie de readaptaciones y mutilaciones que harían casi irreconocible el edificio medieval. Basta ver fotografías y grabados de otros monumentos como la Casa del Chapiz, el Corral del Carbón e incluso multitud de rincones de la propia Alhambra para comprender lo que decimos. Al mismo tiempo las mediciones tendrían que ser muy complejas para llegar a un resultado aceptable en la elaboración de los planos.

En De la Rada Delgado la portada aparece semienterrada en una altura de metro y medio aproximadamente; esta circunstancia no es producto de un hecho inmediato como pudiera ser la propia demolición del edificio, sino que revela cierta antigüedad, pues se ha dispuesto un umbral de piedra y otras de buen tamaño protegen la parte baja de las jambas, sobrepasando la línea de los tableros de lazo. Las puertas aparecen muy estropeadas, protegidas en sus zonas inferiores por planchas metálicas. Todo revela un uso cotidiano. Si tenemos en cuenta que el dibujo fue publicado en 1873 cabe pensar que lo representado era lo que había quedado tras los derribos de 1843 hasta el desmonte de la portada. Ni que decir tiene que el interior poseería el mismo nivel del suelo. Cabe pensar también que los destrozos que muestra la decoración en las partes bajas pudieron producirse en época tardía.

Aparte de las circunstancias apuntadas, en los elementos decorativos conservados encontramos amplias diferencias. La decoración del dintel muestra distinto trazado, especialmente en la zona izquierda de la inscripción.

[…]

Como vemos la posibilidad de llegar a un conocimiento exacto del edificio a través de los dibujos que lo representan no es posible, teniendo que recurrir al análisis de sus elementos en función del contexto genérico del arte nazarí en que se presentan.


(1) Poco antes de la demolición del edificio se hicieron varias copias de la misma, destacando entre ellas:
– Una, obra de Pineda, de la que sirvió Rada y Delgado para obtener el croquis cuya lámina en color publicó en su obra citada, y en la que la casa aparece con el núm. 6.
– D. Manuel Obren, Director de la Escuela de Bellas Artes de Granada, hizo un dibujo a lápiz que regaló a Mariano Fortuny, y otro que publicó Rafael Contreras.
– Un óleo de D. Ramón Córdoba, fechado en 1842.
– Una reproducción en relieve de un arquitecto de la época, que ilustra el libro de Antonio Almagro Cárdenas .
– Otra reproducción, posiblemente obtenida de la anterior y a tamaño natural, realizada en el pasado siglo. Sus medidas son de 6,64 de alta por 4,51 de ancha. Hasta 1973 estuvo colocada en el Patio Árabe del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (núm. inventario 50.590). En la actualidad se encuentra embalada y en espera de su traslado a Granada, para su definitivo montaje en el Museo Nacional de Arte Hispanomusulmán.

(2) En esta inscripción los trazos verticales de las letras siguen la inclinación de las juntas del dintel adovelado, por lo que los ángulos que forman con los trazos horizontales no son rectos. (Torres Balbás: “El Maristán de Granada”, pág. 491).

(3) Estas afirmaciones proceden de la nota aclaratoria publicada por el Ayuntamiento de Granada en el diario El Grito de Granada', núm. 67, 6 de agosto de 1843, ante la protesta del mencionado periódico local por el inminente derribo del Maristán.

Precedentes

Inscripción de la puerta del Palacio del ReyPedro I en el Real Alcázar de Sevilla

La primera cita al responde corresponde a Manuel Gómez Moreno, indicando que existe la misma inscripción en idéntico estilo pero realizada cuatro años antes en Sevilla, algo que según él apoya la idea de que el alcázar fue decorado por artífices granadinos, dato del que hoy día se tiene constancia.

La inscripción de la fachada del Palacio del Rey Pedro I está formada por la misma frase sólo que repetida cuatro veces.

Yo afirmaría que al menos fue proyectada por el mismo anónimo alarife granadino, ya que se trata de un diseño de alto nivel de complejidad del que no existe más precedente que éste ni aparece en ningún monumento más.

Estudio

Tal es su complejidad que incluso las copias que se hicieron trazaron incorrectamente la inscripción. Rada debió corregir la inscripción a partir de los datos de los que pudo disponer, hay diferencias entre los trazados de su dibujo de la portada completa y el esquema de la inscripción.


En la ilustración superior en rojo, están señalados dos trazos que sobran y en amarillo uno que falta, que está añadido abajo en rojo, esta corrección es necesaria para que la rotación de la misma frase en negro encaje en los huecos que quedan en blanco.

Con esta leve corrección, que yo achacaría a un simple error de Rada y Delgado, ya que los trazados que sobran arriba están corregidos abajo y el que falta abajo está dibujado arriba, la frase en árabe es legible aunque todavía no queda claro el principio de la frase, es decir la letra و, que debía aparecer en las esquinas inferior derecha y superior izquierda, quizás porque al tratarse de las esquinas el deterioro debia de ser mucho mayor, tal y como se observa en el dibujo completo la portada en la esquina inferior derecha y en el dibujo esquemático en el que faltan algunos trazos de la esquina superior izquierda aunque ésta aparezca perfectamente dibujada en dicho dibujo. Lo curioso es que esta letra sí que aparece en el dibujo de Francisco Enríquez situada en la esquina superior izquierda, aunque no en la inferior derecha.

La cúfica cuadrada se genera a partir de una trama cuadricular, que teniendo un cuadrado como módulo, se desarrolla a partir de un número concreto de elementos vertical y horizontalmente dispuestos, y la inscripción se debería poder dibujar a partir de esta trama. Francisco Enríquez, quizás por desconocimiento de esta premisa, utilizo una cuadrícula de 42 módulos de ancho por 17 ó 18 módulos de alto, lo que le forzó a falsear los trazos para poder resolver el dibujo. El de la portada de Manuel Pineda, que es el mismo que el de la portada de Rada y Delgado y las posteriores infografías de Antonio Almagro usan una cuadrícula de 42 x 18 módulos, y salvo el pequeño error en el trazo citado anteriormente, es correcta, con la salvedad de la letra inicial de la frase.

Con todo esto me dispuse a diseñar mi propia versión de la inscripción, desarrollada a partir de una cuadrícula de 40 x 18 módulos. El diseño es también economía.


El dibujo siguiendo la inclinación original sería el siguiente.


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